
1. Refuerza tus defensas de forma natural
Si sentís que últimamente te resfriás más seguido o tu sistema inmune está más débil, la vitamina C puede darte ese empujón que necesitás. Con una cápsula diaria de 750 mg, ayudás a tu cuerpo a protegerse mejor frente a virus, bacterias y cambios bruscos de clima.
2. Combate el estrés oxidativo y protege tus células
El ritmo diario, el entrenamiento y la mala alimentación generan desgaste celular. La vitamina C actúa como antioxidante, neutralizando radicales libres y cuidando tu salud desde adentro.
3. Mejora la producción de colágeno
¿Querés tener una piel más sana, articulaciones fuertes y una mejor recuperación muscular? La vitamina C es clave para formar colágeno, esa proteína esencial que mantiene firmeza, elasticidad y resistencia en todo tu cuerpo.
4. Ayuda a absorber mejor el hierro
Muchas veces tenés hierro en tu dieta, pero tu cuerpo no lo aprovecha del todo. La vitamina C mejora la absorción y el uso de este mineral, ayudando a prevenir la anemia y aportando más energía en el día a día.
5. Aporta energía real y vitalidad
Tomar vitamina C diariamente te puede ayudar a sentirte con más pilas, más claridad mental y con mejor ánimo. Ideal para días cargados, entrenamientos intensos o simplemente cuando necesitás rendir al 100%.
6. Apoya tu sistema nervioso y estado de ánimo
La vitamina C colabora con la regulación de neurotransmisores. ¿El resultado? Más equilibrio emocional, menos irritabilidad y mejor respuesta frente al estrés.
7. Acelera la recuperación muscular post entrenamiento
Si entrenás fuerte, sabés lo importante que es recuperarte bien. Esta vitamina ayuda a reparar tejidos, bajar la inflamación y estar listo para volver al gimnasio con todo.

